Donde la majestuosidad de la montaña andina se funde en un abrazo eterno con el azul turquesa del Mar Caribe.
Ubicado entre los estados Sucre y Anzoátegui, el Parque Nacional Mochima es una joya natural decretada en 1973 para proteger la vasta riqueza de sus ecosistemas. Sus golfos profundos, playas de arena blanca, vibrantes arrecifes de coral y manglares tupidos, lo convierten en uno de los santuarios de vida silvestre y destinos turísticos más espectaculares de Venezuela y del mundo entero.
En las aguas cristalinas de Mochima es un espectáculo cotidiano ver a los delfines escoltar las lanchas. Sus profundidades son refugio para tortugas marinas en peligro de extinción, mientras que en sus montañas habitan iguanas, venados y una avifauna deslumbrante llena de pelícanos y tijeretas.
La vegetación de Mochima reta los sentidos. A nivel del mar, los majestuosos manglares protegen la costa, cediendo el paso a zonas xerófitas de cactus y cardones. Pero si miras hacia arriba, la montaña se viste de frondosos helechos y orquídeas espectaculares.
Mochima no es solo naturaleza, es su gente. Comunidades de tradición pesquera que resguardan el mar con recelo. Su cultura vibra en el Velorio de la Cruz de Mayo y alcanza su máximo esplendor en las coloridas procesiones en peñero honrando a la Virgen del Valle.
Comer a la orilla del mar en Mochima es un privilegio. La sazón oriental te recibe con pescados fresquísimos, empanadas de cazón humeantes, tostones crujientes y sancochos cruzados que recargan de energía a cualquier viajero.